En Chile, el desarrollo de este sector de la sociedad organizado en corporaciones, fundaciones, Ong’s y otras figuras legales, adquiere fuerza y dinamismo en la década de los años 80. Sin embargo, sus antecedentes pueden rastrearse en las postrimerías del siglo XIX y principios del siglo XX, entroncando por un lado, con el modelo europeo de los Rotary Clubs, la Sociedad Protectora del Hogar y la Cruz Roja; por otro, con la caridad de confesión católica con raíces en Alta Edad Media y con una tercera corriente que provenía del movimiento obrero chileno reunido en mancomunales y mutuales de socorro asociado como herramienta de protección y rechazo a los abusos del capitalismo industria que tuvo sus inicios en las principales ciudades de Inglaterra durante el siglo XIX.
Actualmente, en algunos ámbitos de la actividad académica, ligados a la praxis de la sociedad civil organizada, a este tipo de instituciones se les conoce como Tercer Sector, y su devenir ha tenido una evolución histórica estrechamente ligada con los cambios políticos, económicos y sociales que se han verificado a escala nacional y mundial. Otro tanto ha ocurrido con la experiencia vital de la pobreza y extrema pobreza. A lo largo del desarrollo y declinación de los grandes órdenes económicos y políticos, especialmente en Europa, las representaciones sociales asociadas a la pobreza, así como los mismos pobres, han sufrido transformaciones en sus vidas y en el discurso público en relación directa con los reajustes y acomodaciones de los procesos de acumulación de la riqueza y el pode político. De tal modo, el fenómeno de la pobreza adquiere características distintas durante la fase pre-capitalista de la economía mercantilista o durante el régimen esclavista de las ciudades-estado de la Antigua Grecia. Antes de la Revolución Industrial, las poblaciones pauperizadas debieron hacer frente a variadas formas de poder político-económico, desde las frondas patricias griegas, atravesado por las fases monárquica, republicana e imperial de Roma, el régimen feudal, la autoridad urbana de las grandes ciudades de comerciantes ricos, etc, hasta confrontarse con el estado moderno y las democracias representativas del siglo XX. En estos párrafos, hago hincapié en los órdenes económicos y políticos hegemónicos, pues han sido tradicionalmente las fuerzas que han afectado a las poblaciones pobres para bien o para mal. Sin embargo, el así llamado Tercer Sector tiene un origen (metafórico) posterior al mismo fenómeno y se le vincula directamente con la cristalización de los estados modernos, más o menos distanciados de la Iglesia Católica y de los propietarios de los medios de producción capitalista. Es decir, el Tercer Sector no puede entenderse sino en relación permanente con el Estado moderno (en sus diversas modalidades posteriores a su fundación), el orden económico privado nacional e internacional y las condiciones de pobreza y sus representaciones sociales asociadas (Extracto Investigación Intervención Dirección Estratégica del departamento de Emplebilidad de la Fundación Gente de la Calle que atiende a Personas en Situación de Calle. Marshall, Lester. 2011)
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